lunes, 20 de abril de 2026

HISTORIAS DE UN PAVO

El pavo Caruso

El pavo Caruso se aburría y buscaba un amigo para jugar.

Un pollito se acercó y le dijo:

—¿Jugás conmigo?

—No, vos tenés un solo color. Busco alguien con plumas de muchos colores, como las mías.

El pollito se alejó.

—¿Jugás conmigo? —preguntó el sapo.

—No. Yo quiero un amigo con plumas iguales a las mías.

El sapo se fue.

Caruso entró en un cobertizo y vio un pavo igual a él.

—Qué alegría —pensó—, por fin encuentro a alguien como yo.

Después movió una pata tímidamente en señal de saludo. 

El otro pavo también lo saludó.

Caruso abrió las plumas para mostrar todos sus colores.

El otro pavo hizo lo mismo.

—¿Jugamos a las escondidas?

—preguntó Caruso—. Yo cuento, y vos te escondés…

Caruso se puso a contar, pero cuando abrió los ojos el otro pavo todavía estaba ahí.

—¡No te escondiste!

Entonces contá vos y yo me escondo.

Caruso corrió a esconderse.

Esperó mucho tiempo, pero el otro pavo no lo encontró.

Caruso salió de su escondite y se lastimó el pico con una rama.

Volvió al cobertizo y le dijo a su amigo:

—¿Por qué no me buscaste? Ah… ya veo: vos también te lastimaste el pico,

pobre…

Y se acercó a acariciarlo con una patita.

Pero no pudo. Se golpeó contra algo muy duro y muy frío: era un espejo.

¡Su amigo no era otro pavo! ¡Era él mismo, reflejado en un espejo!

Fue a buscar al pollito y al sapo.

—¿Por qué volviste? —le preguntaron.

Caruso contestó:

—Es muy aburrido estar con alguien tan igualito a mí…

Carla Dulfano

Te invitamos a conocer los datos curiosos sobre el Pavo Real


No hay comentarios: